lunes, 7 de junio de 2021

Recuerdos de cuando fui feliz en una tarde cualquiera.

Recuerdo cuando quemaba el sol. Cuando me quemaba con amor un día de semana a mis 18 años. Recuerdo la camisa que llevaba puesta. Era una amarilla. Gastada con líneas sutiles de color celeste. Del mismo celeste de aquel cielo. Solo que los celestes de mis líneas estaban más gastado.

Recuerdo que caminaba , aunque parecía que andaba flotando. Con la sensación de que mis zapatos marrones no tocaban los mosaicos de piedra del suelo. Qué iba hacia una esquina inmensa. Donde habías bares y todo era celestialmente real.

Había ido con mi madre al banco. A cobrar una beca del estado que me daban por estudiar una carrera universitaria. Recuerdo que no llevaba plata en mis bolsillos. Recuerdo que fui feliz esa tarde porque había decidido ser escritor. En ese periodo leía a Garcia Marquez.. Por eso llevaba camisa y zapatos marrones. Porque había decidido a ser escritor. Y era feliz mientras caminaba hacia la inmensa esquina donde unos hombres grandes de edad tomaban su café. 

¿Por qué era feliz?

Recuerdo que la camisa que usaba en honor a mi profesión tenía una mancha de cloro. Qué se volvió rosa. Y quedaba mal. Y quedaba bien. Pero era pobre y una mancha de cloro no creo que derrumbara una simple felicidad "franciscana".

Y llegué a la esquina y escucho que mi madre me grita: "Franco, ven".

Entonces volví a recorrer las mismas dos cuadras , pero en dirección inversa. Y era feliz. El sol me quemaba la camisa amarrilla. Y había decidido ser escritor y estaba absorbiendo todo para escribir una novela que nunca escribí.

Solo ahora escribo un recuerdo perdido de cuando fui feliz.

No había dinero, ni sentido de mi caminata. Solo un andar.

FRANCO TEÓFILO  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

INSTRUCCIONES PARA ASESINAR LA TRISTEZA

  INSTRUCCIONES PARA ASESINAR LA TRISTEZA   Estaba solo y abatido. Miraba el mar sobre una baranda cuando se le acercó. El viento golpea...