Necesito eyacular. Mojar a todas las mujeres que se cruzan por mi mente.
Necesito ser frío y no entregarme.
La vida de por si es hastiosa como para agregar el dolor más hermoso y a su vez el dolor más puto de la existencia: enamorarse.
Es preferible cerrarse. No depender de nada ni de nadie. No darse. Cerrarse en la burbuja del Yo (a pesar del que el Yo no exista)
Pero le damos "vida" ficticia para agarrarnos de algo.
La vida para no ser aniquilada necesita ser agarrada de algo: algunos eligen el fútbol , otros la paja, otros la comida chatarra hecha en un bulevar de la ciudad, lo que pueden el sexo o el dinero (o las dos cosas juntas, casi siempre es así). Después están los enfermos masoquistas que se agarran del Amor.
En fin, todos nos agarramos de algo para seguir viviendo.
Nos mentimos descaradamente. Nos engañamos. Pero no es para tanto. El ser humano, el yo , el amor es un engaño. Una falsa seguridad.No hay amor ni seguridad. Solo engaño. Debajo del engaño: la incertidumbre. Debajo de la incertidumbre:el dolor.
Ahora me encuentro en plena misa católica. El sacerdote está parado levantando una hostia grande. Yo estoy arrodillado como todos los demás. Miraba desde el suelo la cruz grande detrás del cura gordo.
Miraba a Jesuscristo con muchas ganas de eyacular caras. Y no me importaba si esas caras no querían.
Obvio, tengo moral. Pero no me gusta cuando habla muy fuerte como si lo supiera todo. Por eso la escucho de a rato.
También me hablaba el amor pero no lo escuchaba.
Si, estaba en la vereda del frente, contra el mundo. Solo en mi mundo y con la leche hirviendo entre mis piernas mientras la gente de mi alrededor adoraba a una cruz.
FRANCO TEÓFILO
No hay comentarios.:
Publicar un comentario